Presentación

SILLA en DEMOCRACIA está implicando a la ciudadanía en la elaboración colectiva de un programa político municipal enfocado a una nueva forma de hacer política donde el paradigma de la representación ceda preponderancia en favor de los principios políticos de la participación y un protagonismo ciudadano cuya acción sea vinculante para la realización de las políticas públicas y locales.

El objetivo, pues, no es reeditar un enésimo intento de lograr representar a la ciudadanía, a los movimientos sociales y al asociacionismo cívico, sino, por el contrario, realizar un cambio de paradigma democrático donde la representación ceda espacio a la participación real. Es por ello que el municipalismo a implementar en Silla no consiste solamente en facilitar el acceso ciudadano al ejercicio de la política institucional sin necesidad de estar integrados en una estructura partidista, sino también en la aplicación de mecanismos efectivos que sometan el funcionamiento de las instituciones públicas a la voluntad ciudadana siempre que ésta así lo determine. La propuesta programática de la iniciativa municipalista y ciudadana deberá, sin duda alguna, apuntar con claridad y profundidad a la instauración de esta formalidad democrática para favorecer la implicación no solo consultiva sino vinculante de la voluntad popular.

En este sentido programático, es irrenunciable tomar nota del ejemplo de Porto Alegre (Brasil), municipio pionero en la consecución de mecanismos efectivos de participación popular en la elaboración y aprobación de los presupuestos municipales. Y es que los presupuestos municipales deberán ser participativos, elaborados colectivamente, supervisados por la ciudadanía y aprobados por la gente. La propuesta programática de SILLA en DEMOCRACIA presenta como un aspecto fundamental la implementación de este mecanismo de política ciudadana.

El impulso de todo tipo de iniciativas ciudadanas, no solo de ámbito electoral sino también iniciativas culturales o de acción social, siempre fomentando la cooperación entre los ciudadanos, es un cometido solidario de los principios expuestos al que no debe renunciarse. Fortalecer el tejido civil de la sociedad es el fundamento último de todo municipalismo ciudadano que pretenda lograr resultados profundos y de largo recorrido capaces de transformar la forma de hacer política, logrando el paso de una vieja política a una nueva política, donde las instituciones no se justifiquen ya como «eco del pueblo» sino como «altavoz del pueblo».

En este empeño de profundización democrática de la vida política en nuestro pueblo confiamos encontrar a todos y cada uno de esos ciudadanos que conformamos esa amplia mayoría social que exige unos cambios reales en sus condiciones de vida que permitan vivir una vida digna de ser vivida en todas sus dimensiones.