POR QUÉ RENUNCIO A COBRAR LA DIETA DEL PLENO EXTRAORDINARIO DEL 26 DE OCTUBREe octubre

Por Salvador Mestre, concejal de Transparencia,Comunidad y Participación del Ayuntamiento de Silla

Cualquier persona vería completamente anormal y antiético que los políticos cobraran el doble por hacer lo mismo. Es lo que, de hecho, pasó en el anterior pleno ordinario (del mes de octubre). Por una cuestión puramente normativa, no fue posible incluir la aprobación de las Cuentas Generales como un punto más del orden del día. Fue necesario convocar otro pleno extraordinario y de urgencia para cumplir con los plazos que imponía la normativa para aprobar las Cuentas Generales. Eso supuso que se celebraran dos sesiones plenarias seguidas, una detrás de la otra. La primera duró más de 4 horas mientras que la segunda, inmediatamente posterior, apenas 4 minutos. Esto implica que, legalmente, los políticos asistentes tenemos derecho a cobrar una dieta por cada una de estas dos sesiones. De esta manera, el coste para el pueblo de Silla, en vez de ser de 2384,5 € será de 4769 €. Cabe preguntarse si la normativa está por encima de la ética o si la ética debe estar por encima de la normativa.

El caso es que la extraña coyuntura normativa ha forzado que 4 minutos tengan el mismo coste para el pueblo que una sesión de más de 4 horas y eso es así porque la coyuntura normativa no permitió incluir la aprobación de las Cuentas Generales como un punto más del pleno ordinario. Es evidente que este hecho resulta repelente a la ética y al sentido común. Por este motivo, en «Silla en Democracia» hemos decidido renunciar al cobro de la dieta correspondiente a esa sesión plenaria extraordinaria y que ese dinero se quede a disposición de los vecinos para afrontar otros gastos.

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Registro de entrada de la renuncia

Estamos defendiendo el sentido común y la ética en las dietas que cobran los representantes políticos. No estamos defendiendo que esas dietas para los concejales no tengan sentido o sean incorrectas (los concejales liberados cobran sueldo y no perciben dietas por asistencia a los órganos de gobierno municipal). Más bien al contrario, tenemos claro que estas dietas sirven para dos cosas: para indemnizar las posibles molestias ocasionadas a los concejales en su trabajo y garantizar su obligación y derecho a priorizar su asistencia a los órganos de gobierno representativos y, al mismo tiempo, para remunerar de forma indirecta el tiempo y la dedicación que exige el correcto desarrollo de la actividad política. Ocupa espacio mental, exige tiempo de estudio de documentación y tiempo de averiguar múltiples cuestiones, reuniones, etc. Tanto más si se está en funciones de gobierno. Si la función política no estuviera correctamente remunerada entonces hacer política sería un privilegio y eso resultaría en un clasismo aristócrata absolutamente antidemocrático.

Ahora bien, en «Silla en Democracia» entendemos que si bien es bueno garantizar la democracia con remuneraciones justas, malo es la ausencia de un sentido de la responsabilidad pública en la gestión del dinero del pueblo y cosa mala es la ausencia de austeridad en la tesorería municipal. Por este motivo, renunciamos a la dieta de forma unilateral y esperamos que el resto de representantes políticos del pueblo se sumen a esta renuncia.