Martos Carbonell, Julián Darío

dario

Fecha nacimiento: 30/11/1987

Biografía

Mi nombre es Julián Darío Martos Carbonell, natural de Silla, hijo de valenciana e inmigrante andaluz nacido a finales de año de 1987. Siempre he preferido el nombre de Darío al de Julián, pero me llamaban así al ser el nombre que iba delante.

Mi madre me crió conforme pudo, ella sola, y gracias a que la generación de mis padres luchó por los derechos de la ciudadanía pude acceder a una educación superior, becado y ayudado por el estado. De esa manera pude cumplir mi mayor sueño: estudiar Arquitectura. Conforme estudiaba me di cuenta de la necesidad de la vinculación de la Arquitectura, el Urbanismo y, en fin, todas las artes llamadas “espaciales” (de espacio) con el Ser Humano, condición que ha perdido y se ha convertido simplemente en una herramienta más al servicio de unos pocos. He realizado numerosos talleres al respecto, entre ellos “Crecer hacia Dentro. Urbanismo de Recuperación”, en el 2008, “Links entre las Artes”, en el 2009, “Firmitas y Confort en la Arquitectura histórica” en el 2009, “Atmosphères” 2010… Y así sucesivamente.

Acabé la carrera con un proyecto propuesto por mí que recogía una inquietud social: el reaprovechamiento del solar dejado por el incendio del Teatro Princesa en Valencia, promovido por la plataforma “Recuperem el Princesa”, siendo reconocido con un 9/10 de nota final. Al año siguiente hice un Título de Especialista Universitario en Espacios Escénicos y Publicitarios, o, lo que viene siendo más legible, estudios para escaparatista y escenógrafo.

Pero la situación del país era la que es, y decidí abrir una tienda para vender productos artesanos, bien realizados por mí o por otras personas de Valencia, promocionando el comercio y la creación locales. Hoy por hoy sigo ahí, llevando ya casi dos años una tienda por mí mismo y montando de cuando en cuando obras de teatro, escaparates o exposiciones.

Nunca he formado parte de ningún partido político, aunque sí llegué a simpatizar con uno en su día. La política siempre me ha interesado mucho, y numerosas veces me planteé entrar a la misma, pero nunca encontré ninguna formación que primara, ante todo, a las personas.

Motivación

En mi biografía ya he comentado el aspecto de deshumanización de la Arquitectura y el Urbanismo que tanto me preocupan, pero ese aspecto lo veo repetido incansablemente en todos los aspectos de la vida, especialmente en todo aquello público, todo aquello en lo que prima no es qué les pasa a las personas, si no si el modelo que se sigue es viable económicamente o no. Las personas, la gente, hemos dejado de ser humanos para pasar a ser meros números, mera estadística y meros productores de riqueza. No se tienen en cuenta nuestros sentimientos, nuestra realidad, sólo cuántos euros somos capaces de generar o, en su defecto, cuántos euros costamos a las arcas públicas.
Pero además, estos últimos años nos han convertido no sólo en cifras, si no además en cifras tontas. Cifras estúpidas, que nos creemos las mentiras que los medios nos quieren contar. Números sin criterio personal, números que seguirán a pies juntillas lo que les dicten porque, al fin y al cabo, ellos no son capaces de decidir por sí mismos, no son capaces.
¡Ya está bien! Se han equivocado con nosotros. No pensamos aguantar más eso. Somos GENTE, somos PERSONAS que saben lo que quieren. Sabemos qué es lo mejor para nosotros. Sabemos qué es lo mejor para nuestras familias. Sabemos qué es lo mejor para nuestro barrio, para nuestro pueblo. Nosotros somos los que sabemos hacer POLÍTICA, ética de muchos, o de la ciudad. Ellos, los “políticos” profesionales, saben hacer otras cosas, pero no política.